El estampado militar o de camuflaje tiene su origen en la I Guerra Mundial. La necesidad de camuflarse y pasar desapercibido es algo primitivo e intrínseco del ser humano y más en tiempos de conflicto. En un primer momento el camuflaje se diseñó para ocultar barcos, armas y misiles del ojo enemigo y más tarde pasaría a vestir a las tropas. Lo más interesante de este print es que no surgió de estrategas militares si no de artistas de la época. Los pioneros serían los franceses con el artista Guirard de Scévola que se rodeó de 3000 artistas y civiles cuya función era engañar al ejército alemán. Estos estampados se inspiraban en la naturaleza y sus tonalidades pero también en los movimientos artísticos del momento como el Cubismo y el Impresionismo.
EE.UU e Inglaterra seguirían los pasos de los franceses con un estampado de camuflaje característico para cada nación que les mimetizaba y ocultaba pero que a su vez les diferenciaba de otros ejércitos.
Finalizadas las guerras mundiales y aunque este print ya formase parte del imaginario bélico, no tardaría en pasar a las calles a través de la moda, ocupando portadas como Vogue. Artistas como Warhol le dedicaron una exposición que incluye un retrato del mismo artista. Diseñadores como Gaultier o Yamamoto lo han incluido en sus colecciones.

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