ESTAMPADO - AFRICANO

Se basa en la utilización de colores y estampados vibrantes y alegres. Existe una gran cantidad de telas con múltiples estampados que podemos asociar con el continente africano. Esto se debe a que las telas hablan por sí solas sobre el origen étnico, el estatus social y cultural de quien las viste. Estos prints nos cuentan historias de luchas, procesos reivindicativos como la igualdad, de mensajes y hasta de filosofía, de la identidad de un gran pueblo en definitiva. El estampado africano lo podemos encontrar tanto en una camisa estilo vintage como en una actual. Muchos de estos estampados guardan un mensaje oculto relacionado con el amor, la amistad o la libertad.

ESTAMPADO - JAPONÉS

La cultura japonesa se define por buscar la belleza y la estética. La unión de ambas se debe a las dos religiones mayoritarias y más importantes del país: el sintoísmo y el budismo, que confluyen en varias facetas como la asimetría, la insinuación, la caducidad y la sencilleza o naturalidad. Los prints japoneses se inspiran en sus paisajes naturales, en sus flores, en su arquitectura, en sus pájaros, todo en un perfecto equilibrio que los define como pueblo. El ejemplo más representativo de estas telas estampadas lo encontramos en los kimonos que evocan sutileza, misticismo y elegancia.

ESTAMPADO - CHINO

Al igual que su vecino nipón, los estampados chinos se apoyan en toda su filosofía y pensamiento. El origen del estampado propiamente dicho surge en el gigante asiático hace unos 3000 años. El bordado es otro de sus tesoros más preciados como cultura. China fue el primer país del mundo en emplear los gusanos de seda para la producción de este material y aplicarlo a telas e hilos. Los bordados chinos representaban figuras celestes como lunas y estrellas, animales, paisajes, dragones y también elementos geométricos.

ESTAMPADO - HINDÚ

Antes de la llegada de la Revolución Industrial, La India se conocía por la exportación de sus especias y sus telas. Estos textiles poseían una extraordinaria calidad, no solo en materiales, tambíen en los tintes y dibujos que las componían. Tras la llegada de los portugueses a la zona, vendrían los ingleses, que exportaban telas directamente a Europa, donde se pusieron de moda y que harían de La India el mayor proveedor de textiles del mundo. La principal característica del éxito de estas telas estaban en que tanto el color como el estampado resistían los lavados y no se desgastaban con la luz. Otro de los alicientes era su gran exotismo basado en los estampados que se dibujaban en sus telas, realizados en tallas de madera que creaban infinidad de patrones diferentes. La globalización y la producción en masa de todo tipo de productos no frenó la productividad del país que a día de hoy cuenta con más de diez millones de hilanderos, tejedores, tintoreros y bordadores, trabajando en este sector que siguen confeccionando auténticas joyas estampadas y perpetuando sus tradiciones donde en otros países estos quehaceres son cosa del pasado. Los estampados indios representan mandalas y series de patrones con guiños a la naturaleza, a la religión y a la vida.

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