La necesidad de diferenciarse del resto y de definir tu personalidad es una característica más de la humanidad. Los cortes de pelo, maquillaje, tatuajes y demás adornos corporales están presentes desde siempre en nuestra historia como seres humanos. A ellos, debemos de añadir también la pintura de uñas como una manifestación más de nuestras preferencias y gustos tan de moda ahora en la cultura pop.
El origen de esta práctica lo debemos situar unos 3000 años antes de nuestra era, en el antiguo Egipto, donde las grandes casas y la realeza, comenzaron a decorar sus uñas con pigmentos naturales hechos a partir de Henna. De hecho, sabemos que Nefertiti pintaba sus uñas de rojo rubí o Cleopatra de rojo oscuro, pigmentos más accesibles y presentes en la naturaleza. Como Roma se apropiaba de todo aquello que le gustaba, los hombres y mujeres romanos asimilaron esta moda.
En China, la dinastía Ming recurrió a estos tintes y les aplicaba clara de huevo o cera de abeja para potenciar su brillo y duración. Más tarde llegarían los esmaltes hechos a partir de oro y plata reservados únicamente a las clases más pudientes.
Con la llegada de la Edad Media, está práctica no estaba bien vista por las imposiciones tanto políticas como religiosas. No contemplaban la estética como una manifestación personal ni como una necesidad.
Tendríamos que esperar hasta el s.XX para que esta práctica milenaria se pusiese de moda de nuevo. El principal aliciente fue el cambio de los pigmentos naturales a los artificiales, conseguidos a partir de pintura de coches. En 1920 se crearon los primeros esmaltes artificiales en rojo, rosa y coral. Comenzaron a aparecer en revistas y ya no se asociaban con ninguna clase social puesto que estaban al alcance de cualquier bolsillo. A lo largo de las décadas la moda de las uñas pintadas no ha dejado de cambiar y renovarse, desde colores sólidos y clásicos a los flúor de los 80s. Llegamos así hasta el momento actual, donde el crecimiento del consumo de los pintauñas y demás ha crecido tremendamente. Son un complemento más a nuestros looks que definen nuestra personalidad y nuestros gustos. A día de hoy hay verdaderas fantasías para uñas, con mil estampados posibles que se pueden aplicar, brillos, adornos y hasta piezas de joyería.

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